
Dijeron que se lo habian encontrado, y lo dejaron en manos de un policía.
Nada se parece más a un juguete mal fabricado que Orlando. El agente que lo recibió, que alguna vez a manejado a robustos malinois, miraba incrédulo el diminuto chiguagua que tiene entre sus manos. La deformidad en las patitas de delante hace que camine apoyando los codos o que se sostenga sobre sus patas traseras, como un perrito de circo.
Y Orlando terminó en una protectora.
En principio su pronóstico no era muy bueno, pues su deformidad le complicará mucho la calidad de vida, pero tampoco era de sentido común eutanasiar a un cachorrito de apenas mes y medio.
Las últimas noticias son alentadoras: los veteriarios piensan que acabado su crecimiento podrá tal vez operarse y en breve empezaran a hacerle pruebas para averigüar si esa itervención será o no posible.
Entretanto, Orlando es un chiguagua, de modo que los brazos de su amo podrán suplir a sus patitas.
¿Eres capaz de imaginarte siendo el jefe alfa del chiguagua más especial de Barcelona? ¡Pues aprovecha, Orlando puede ser tu perro